
Al día siguiente volvió el principito.
-Hubiera sido mejor si venías a la misma hora de ayer- dijo el zorro. Si vienes, por ejemplo a las cuatro de la tarde, comenzare a ser feliz desde las tres. Conforme avance la hora más feliz sentiré. Para las cuatro, me sentiré sumamente inquieto. Descubriré entonces lo que vale la felicidad. Pero si vienes a horas distintas nunca sabré cuando empezar a preparar mi corazón… los ritos son imprescindibles.

violetanoesuncolor dijo
y cuando vea los campos de trigo, será feliz por que me recordarán a tu cabello dorado, Me encanta el principito,,, uno de mis libros favoritos
18 Noviembre 2007 | 10:49 PM